Atención psicológica

Psicólogo para adicciones en Tenerife

Se exploran frecuencia, pérdida de control, función de la conducta, consecuencias, riesgos y apoyos. La primera prioridad puede ser la seguridad y, según el caso, la coordinación con recursos sanitarios especializados.

Atención psicológica

Atención psicológicaCandelaria

Romen Hernández DíazDirección clínica · colegiado T-1434
5,0 en GoogleReseñas públicas verificables
CandelariaCalle El Madroño, 16 · Tenerife

La clave es entender qué función cumple la conducta y qué riesgo existe ahora.

Una conducta o consumo puede empezar a mandar cuando regula malestar, evita emociones, ocupa tiempo, deteriora vínculos o genera pérdida de control. La primera valoración revisa frecuencia, consecuencias, riesgo, apoyos y necesidad de coordinación sanitaria especializada.

Una conducta deja de ser solo una costumbre cuando empieza a decidir por ti.

Buscar ayuda por una adicción no exige tener una etiqueta cerrada ni haber llegado al peor momento. Puede empezar cuando el consumo o la conducta se ocultan, ocupan demasiado tiempo, sirven para apagar un malestar que vuelve con más fuerza o siguen presentes aunque ya estén dañando relaciones, salud, economía, trabajo o descanso.

La valoración no moraliza ni confunde el problema con falta de carácter. Revisa función, frecuencia, pérdida de control, consecuencias, riesgo físico, estado emocional, apoyos y necesidad de coordinación especializada. Si hay dependencia física, abstinencia, riesgo médico o una crisis aguda, la prioridad es el recurso sanitario adecuado.

01

El ciclo concreto

Importa saber qué ocurre antes del consumo o la conducta, qué alivio ofrece en el momento y qué coste aparece después. Sin ese mapa, pedir solo fuerza de voluntad suele dejar el circuito intacto.

02

Riesgo y seguridad

No todas las situaciones pueden esperar a una intervención ordinaria. Abstinencia, intoxicación, autolesión, violencia o deterioro médico requieren una respuesta y coordinación específicas.

03

Entorno sin control policial

La familia o la pareja pueden necesitar orientación para sostener límites, protegerse y dejar de participar sin querer en el ciclo, sin asumir el papel de vigilantes.

Por dónde puede empezar un cambio realista

  1. Aclarar el nivel de riesgoPrimero se decide si la situación puede abordarse desde psicología, si necesita apoyo especializado o si hay que priorizar atención sanitaria.
  2. Construir alternativasEl plan no consiste en prohibir sin más: necesita alternativas para los momentos, emociones y contextos que hoy sostienen la conducta.
  3. Incluir apoyos y límitesSe acuerda qué puede hacer la persona y qué conviene que haga su entorno, sin prometer un proceso lineal ni dejar el problema en soledad.

Formas de adiccion en las que orientamos

01

Alcohol y otras sustancias

Cuando el consumo cuesta parar, se oculta o sigue presente aunque dane salud, relaciones o trabajo. La valoracion revisa el riesgo fisico y la coordinacion medica.

02

Juego y apuestas

Apuestas presenciales u online que ocupan tiempo, dinero y atencion, con dificultad para dejarlo pese a las consecuencias. Se aborda sin culpa y con criterio.

03

Pantallas y tecnologia

Uso de movil, videojuegos o redes que desplaza el sueno, los estudios, el trabajo o las relaciones y genera malestar al limitarlo. Se valora el contexto antes de etiquetar.

04

Conductas repetitivas

Compras, comida u otras conductas que se usan para regular un malestar que vuelve. El foco esta en entender que sostiene el ciclo, no solo la conducta.

05

Apoyo a la familia

El entorno puede necesitar criterios para protegerse, sostener limites y dejar de participar sin querer en el ciclo. Esa orientacion reduce conflicto y desgaste.

Antes de proponer un plan
  1. 01Qué ocurre antes, durante y después de la conducta
  2. 02Qué consecuencias ya son visibles
  3. 03Qué riesgos requieren plan de seguridad o recurso sanitario
Lo que evitamos

No conviene reducir la adicción a falta de fuerza de voluntad ni trabajar sin valorar riesgo físico, abstinencia o comorbilidad.

Siguiente paso razonable

Pide orientación si hay pérdida de control, ocultación, deterioro de relaciones o dificultad para parar aunque haya consecuencias.

Primero se entiende qué está pasando; después se decide cómo empezar.

  1. 01Escuchar el motivoQué ocurre, desde cuándo y qué parte de tu vida está quedando condicionada.
  2. 02Construir una hipótesis útilQué activa el problema, qué lo alivia a corto plazo y qué lo mantiene después.
  3. 03Orientar el encajeSe explica qué servicio, ritmo o coordinación pueden tener sentido y qué no conviene forzar.

Lo que la gente suele necesitar aclarar antes de moverse.

01¿Cuándo conviene pedir ayuda por una adicción?

Cuando el consumo o la conducta se ocultan, cuesta parar, ocupan demasiado espacio, sirven para regular un malestar que vuelve o siguen presentes aunque ya dañen relaciones, descanso, salud, trabajo, economía o seguridad. No hace falta esperar a tocar fondo para pedir orientación.

02¿La terapia psicológica basta en todos los casos?

No siempre. La valoración revisa riesgo físico, dependencia, abstinencia, intoxicación, salud mental, apoyos y necesidad de coordinación. Si hay urgencia médica, riesgo de autolesión, violencia o abstinencia peligrosa, la prioridad es la atención sanitaria adecuada.

03¿Puede pedir orientación la familia o la pareja?

Sí. El entorno puede necesitar criterios para protegerse, sostener límites y dejar de participar involuntariamente en el ciclo. Esa orientación no sustituye el trabajo de la persona, pero puede reducir conflicto, ocultación y desgaste familiar.

04¿Cuánto dura una sesión?

Las sesiones duran 1 hora. La primera valoración sirve para entender el nivel de riesgo, el contexto y el siguiente paso más responsable; no permite prometer una duración cerrada del proceso.

Primera orientaciónCuéntanos qué está interfiriendo y el centro te dirá por dónde tiene sentido empezar.

Adicciones: riesgo, función y pérdida de control

No se reduce a fuerza de voluntad: hay que saber qué conducta manda y qué peligro existe ahora.

Alcohol, drogas, juego u otras conductas pueden empezar a ocupar más espacio, regular emociones, generar ocultación o continuar pese a consecuencias en salud, dinero, relaciones y trabajo. La primera valoración identifica qué ocurre antes, durante y después, la frecuencia, la pérdida de control, los intentos de cambio y los apoyos disponibles.

No todas las adicciones se atienden del mismo modo ni cualquier centro puede asumir todos los niveles de riesgo. Dependencia física, intoxicación, abstinencia, sobredosis, policonsumo, embarazo, psicosis, autolesiones o riesgo para terceros pueden exigir atención médica o un recurso especializado coordinado.

01

Qué función cumple

Aliviar ansiedad, dormir, desconectar, pertenecer, evitar recuerdos o escapar de conflictos.

02

Qué daño ya existe

Salud, abstinencia, deudas, conducción, menores, violencia, relaciones, trabajo o problemas legales.

03

Qué nivel de ayuda

Intervención psicológica, coordinación médica, servicio especializado, apoyo familiar o atención urgente.

Parar de golpe no siempre es una opción segura.

En dependencia de alcohol, benzodiacepinas u otras sustancias, una retirada brusca puede tener riesgos médicos. La consulta psicológica no debe pautar una desintoxicación fuera de su alcance: primero se valora la seguridad y se coordina con profesionales competentes cuando hace falta.

El plan se acuerda con la persona y puede incluir reducción de daños, motivación, prevención de recaídas, alternativas para regular el malestar y participación familiar con consentimiento. Una recaída no se usa para humillar ni demuestra que todo el proceso sea inútil; aporta información para revisar el plan.

Cuándo buscar ayuda sin esperar

  • Ante pérdida de conciencia, sobredosis, convulsiones, confusión o dificultad respiratoria.
  • Si existe riesgo de abstinencia grave, autolesión, suicidio, violencia o conducción bajo efectos.
  • Cuando hay menores o personas dependientes cuya seguridad puede estar comprometida.